Confusiones 2
Empecé una lista azarosa de preguntas confusas. Dice así:
Domingo de elecciones. ¿Hay un olor a currywurst en el aire que venga a equivaler al olor de choripán y asado un domingo de elecciones en Buenos Aires? Yo no huelo el currywurst de los puestos callejeros, es un olor demasiado discreto.
¿Por qué primero me sentí aliviada de no tener que votar y luego me dio bronca y, sobre todo, envidia de los votantes haciendo cola frente a las escuelas ese domingo de elecciones que no olía a nada?
¿Me sentí invisible y discriminada o solo tenía nostalgia del corte de boleta y los chistes cansados de los presidentes de mesa? (Una vez –o dos– voté en la Embajada Argentina. Solo a causa de los mates circulantes entre los que esperaban y el tono irónico y risueño de la conversación me sentí parte, en casa.)
¿Por qué pienso en la Quinta Avenida y la BondStreet, las galerías de Buenos Aires, cuando ando por Kreuzberg? ¿Y por qué me vuelve el recuerdo de estar sentada bajo un toldo ahí cerca, bajo la lluvia, con la persona de la que estaba enamorada, hablando de animales y veterinarias? El agua acumulada en el toldo caía a cataratas.
Otra recurrencia es la palabra despeluchado, despeluchada. Una vez, corriendo por el parque Hasenheide, pensé que mi trenza se movía como la cola despeluchada de un gato. La idea me hizo gracia y me transportó a la esquina de Brasil y Defensa, ahí donde el Bar Británico. ¿Será que vi un gato con la cola despeluchada en el Parque Lezama? ¿Será que el Parque Lezama y el Hasenheide llevan un amor por correspondencia?
Una vez evoqué la palabra en otro contexto. Ella me llevaba a una estación en Brandenburgo para que yo volviera a Berlín, sabiendo las dos que era la última vez que atravesábamos los bosques en silencio. ¿Qué fue lo que me hizo verla así de desprolija e indefensa?
¿Si existieran las vidas paralelas sería ella una mendiga, una loca a la que he visto mil veces deambulando por San Telmo? No lo sé. Como no sé las respuestas a las preguntas de esta lista, que harán parte de la larga lista de preguntas que se escriben en libretas que son archivadas para que nadie las lea.
Verwirrungen 2
Ich habe mir eine zufällige Liste mit Verwirrungen angelegt:
Wahlsonntag. Ist da ein Geruch von Currywurst in der Luft, der dem Geruch von Choripán und Asado an einem Wahlsonntag in Buenos Aires gleicht? An den Straßenständen rieche ich keine Currywurst, die ist zu diskret.
Warum war ich erst erleichtert, nicht wählen zu müssen, und dann doch neidisch auf die Wähler, die an einem nach nichts riechenden Wahlsonntag vor den Schulen in meinem Viertel Schlange standen?
Fühlte ich mich unsichtbar und diskriminiert oder hatte ich einfach nur Sehnsucht nach Stimmzetteln und den müden Witzen der Wahlleiter? (Einmal habe ich in der argentinischen Botschaft gewählt. Wegen des Mate-Tees in der Schlange und den ironischen Gesprächen fühlte ich mich wie Hause.)
Warum denke ich an die Quinta Avenida und die BondStreet, die Galerien von Buenos Aires, wenn ich durch Kreuzberg gehe? Und warum erinnere ich mich daran, wie ich mit dem Menschen, in den ich verliebt war, unter einer Markise in der Nähe saß, im Regen, und über Tiere und Tierärzte sprach? Das Wasser aus der Markise ergoss sich wie ein Wasserfall.
Eine weitere Wiederholung ist das Wort zottelig. Einmal, als ich durch den Park Hasenheide lief, dachte ich, dass sich mein Zopf wie der zottelige Schwanz einer Katze bewegte. Der Gedanke amüsierte mich und versetzte mich an die Ecke Brasil und Defensa. Könnte es sein, dass ich im Parque Lezama eine Katze mit einem solchen zotteligen Schwanz gesehen habe? Schreiben sich der Parque Lezama und die Hasenheide Liebesbriefe?
Ich habe das Wort einmal in einem anderen Zusammenhang erwähnt. Sie brachte mich zu einem Bahnhof in Brandenburg, zum Zug nach Berlin. Wir beide wussten, dass es das letzte Mal war, dass wir zusammen schweigend durch den Wald gewandert waren. Was war es, das sie so unordentlich und hilflos aussehen ließ?
Wenn es parallele Leben gäbe, wäre sie dann eine Bettlerin, eine Verrückte, die ich schon tausendmal in San Telmo gesehen habe?
Ich weiß es nicht. Ich kenne auch nicht die Antworten auf diese Fragen und alle andern, in Notizbüchern geschrieben und für niemanden lesbar abgeheftet.
